
La justicia suiza ha dejado en libertad al director Roman Polanski después de tenerlo en arresto domiciliario desde el mes de enero por la solicitud de extradición del Gobierno norteamericano para que cumpla la condena impuesta hacer 33 años por haber mantenido relaciones sexuales con una menor. El hecho es que Polanski huyó de EEUU después de haber cumplido sólo 28 días de cárcel y cuando se enteró que lo que se le venía encima era estar sus próximos cincuenta años entre rejas. El director franco-polaco admitió el delito, ante las autoridades judiciales norteamericanas y en su libro de memorias donde lo relata con pelos y señales. Creo sinceramente que si Polanski ha cometido el delito debe pagar por ello y si tiene que ir a la cárcel, pues debe hacerlo. Ha estado huido de la justicia 33 años y si el delito no ha prescrito pues debe ser juzgado como un ciudadano más. El hecho de ser cineasta no lo excluye del resto de mortales que deben afrontar las resoluciones judiciales. Otro hecho que me parece lamentable es que si la Justicia sueca lo detiene, retiene, o le impide salir del país durante siete meses y ahora lo suelta, porqué lo detuvo y porqué no lo extradita. Esto ha sido un culebrón que no le ha impedido seguir haciendo cine.

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