jueves, 27 de mayo de 2010

AVATAR, LA CARADURA DE JAMES CAMERON


He tardado más de seis meses en ver Avatar, lo último de James Cameron porque realmente no me interesaba la historia esa del 3D. Creo que es un invento para reactivar la industria del cine norteamericano, que vive sus horas bajas. No tenía ningunas ganas de ver la película, y ciertamente me desentendí de su estreno y de la repercusión que ha tenido a nivel planetario. Se ha convertido en la película más cara de la historia del cine. No estoy en contra de que las Mayors hagan caja, todo lo contrario. Es un negocio y deben rentabilizarlo. Finalmente he tenido la oportunidad de verla y me ha podido la cinefília. La película no es sólo que sea mala, que lo es sino que es una copia pésima de Aliens. Por favor... No creo que lo que ha hecho de esta película la más taquillera de la historia sea eso, la trama, sino la posibilidad de experimentarla en 3D, que como experimento tiene el valor de haber sido la primera. James Cameron ha querido dar un paso más en lo que a tecnología cinematográfica se refiere y ponerse por delante de George Lucas (la envídia es muy mala) y le ha importado menos lo que debía contar que cómo lo debía contar y así le ha ido.

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